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El arte de vivir la tercera edad

Patricia Patiño Bahena

Lo que se opone es concorde, y de los discordantes se forma la más bella armonía.

Heráclito

La armonía de la vida debe su ritmo a las discordancias que observamos en la naturaleza y en la cultura. La dulce y tierna infancia se vive como opuesta a la edad adulta y a la vejez.

Las personas mayores o de la tercera edad podemos vivir los cambios de la vida con mayor conciencia, y en ocasiones hasta con cierto dolor. En ciertos momentos el trabajo se va tornando pesado y cansado, pero la jubilación se percibe como renuncia a la realización profesional.

Se busca un cambio, un reposo; Fatiga es trabajar en las mismas cosas, (Heráclito, Textos y problemas de su interpretación p. 41). Pero el vacío y la renuncia asustan porque anuncian la vejez y la cercanía de la muerte.

Una misma cosa es, en nosotros, lo viviente y lo muerto, y lo despierto y lo dormido, y lo joven y lo viejo; éstos, pues al cambiar, son aquéllos, y aquéllos, inversamente, al cambiar, son éstos. Heráclito p. 41

Aunque el cambio es la evidencia de la vida nos mostramos preocupados e inciertos ante su presencia. Las personas mayores deseamos y no deseamos la jubilación; esperamos el cambio por la edad y algunas afecciones con la salud, pero deseamos seguir viviendo nuestra vocación.

La personalidad, según la propone Schopenhauer, comprende nuestro carácter moral, el temperamento y la inteligencia (El arte de bien vivir p. 9). Corresponde a Lo que uno es, eso que somos como resultado de distintas experiencias, lo que nos lleva a anhelar vivir o no un cambio.

El melancólico verá una escena de tragedia allí donde el sanguíneo no ve más que un conflicto interesante, y el flemático un hecho insípido. (p. 11)

La experiencia y la subjetividad son parte esencial de nuestra conciencia vivencial. La jubilación puede verse como una tragedia, como una oportunidad o como un cambio no tan significativo. Ante esas visiones se pueden presentar distintos proyectos personales de cómo vivir esa etapa. Será de gran apoyo, el conocimiento que hayamos logrado de nosotros mismos, en tanto seres con carácter moral con determinados temperamentos y con criterios personales.

La riqueza del saber, del desarrollo de nuestras facultades y de la conservación de la salud nos brindan mayor felicidad que las riquezas exteriores y el consumo de las sociedades voraces actuales.

La tercera edad es, hoy en día, una oportunidad de construir proyectos, de alimentar la imaginación, de revisar los avances científicos sobre la plasticidad del cerebro adulto. Distintas instituciones ofrecen espacios para la creatividad en esta etapa de vida.

También es muy importante identificar los riesgos de conductas autodestructivas por dejarse caer en el tedio o en un cierto vacío personal, dañando la salud y las relaciones personales. La prolongación en el promedio de vida de las personas mayores es un gran reto para las personas en jubilación y envejecimiento, ya sea que vivan solas o en compañía.